Por: Gorila Silente

En 1966, la ebullición creativa musical del rock anglosajón alcanzaba cotas magníficas. Simon & Garfunkel, añadían guitarras eléctricas a sus canciones y desempolvaban el folk más tradicional; The Mamas & The Papas brincaban, de un lado a otro, en las listas de popularidad; los Beach Boys ofrecían al mundo el maravilloso Pet Sounds; los legendarios Love, al mando de Arthur Lee debutaban con su disco homónimo, así como Frank Zappa y sus “Madres de la Invención”; los Byrds daban a luz la misteriosa Eight Miles High, piedra angular de la psicodelia, mientras que los Beatles experimentaban nuevos horizontes con el admirable Revolver. Al mismo tiempo, el garage rock continuaba siendo una tendencia con gran empuje, entre las nacientes bandas de músicos aficionados, en los Estados Unidos. Quedaba claro que después de ese turbulento año, nada sería igual. La época también estaba marcada por la nostalgia y la sensibilidad[1], consecuencia de la Guerra de Vietnam y la ferviente animadversión hacia el capitalismo que, poco a poco, invadía la mente de muchos jóvenes norteamericanos.

? and the Mysterians, una de las primeras bandas garage en triunfar, a nivel internacional.

Este fue el terreno en el que empezó a cimentar su leyenda, una “banda de chicas” procedente del pequeño poblado de Niles, en Michigan. Se trataba de The Luvd’ Ones. Si bien nunca produjeron un disco, fue en 1966 cuando sacaron a la luz muchas de sus mejores y más inspiradas canciones, bajo la dirección de la guitarrista y compositora Charlotte Vinnedge y que, posteriormente se convirtieron en el álbum recopilatorio bautizado como “Truth Gotta Stand”.

 Charlotte comenzó con el piano cuando era niña y aprendió a tocar la guitarra cuando tenía algo más de 20 años. La carrera de “Char”, como música y cantante, comenzó a principios de la década de 1960 con la banda The Tremolons, junto a su hermana, en la que tocó varios temas y grabó un sencillo para Wildwood Records, que contenía: Please let me know y el instrumental Theme For A DJ.

Las primeras agrupaciones femeninas recibían el nombre genérico de “girlgroups”, y se distinguían por la armonía de sus voces y porque no tocaban instrumentos.

The Chantels, “…las que se convirtieron en posiblemente, la primera y verdadera encarnación del sonido de un grupo de chicas”[2].

Éstas emergieron a finales de los años 50, y principios de los 60, y eran herederas de los cuartetos vocales norteamericanos, el doo wop, el rhythm and blues y el góspel. Debido a ello, no era muy común encontrar una banda en las que sus miembros, todas mujeres, tocasen y además cantaran. Pero, con el advenimiento de la invasión británica y la caída de la primera ola del rockanrrol, la necesidad de los músicos de plasmar las ideas usando sus instrumentos y con composiciones propias, se había vuelto imperante. Y Charlotte Vinnedge tenía mucho que decir. Con casi un año de existencia, The Tremolons firmaron un contrato discográfico con Dunwich Records, cambiaron su nombre a The Luv’d Ones, y lanzaron varios sencillos en un período de cinco años, en su mayoría escritos por Vinnedge.

Las Mary Jets de México, cantaban y tocaban sus propios instrumentos.

El grupo estaba compuesto por Charlotte Vinnedge [voz y guitarra solista] su hermana, Christine Vinnedge [bajo], acompañadas de Mary Gallagher [guitarra rítmica] y Faith Orem [batería]. Las Luv’d Ones no eran simplemente chicas con instrumentos; bajo la dirección de Char, adoptaron una música oscura salpicada de riffs poderosos y acompañamientos con cierta imaginería pre-psicodélica y garage. A partir de las cenizas de las adolescentes Tremolons, Charlotte construyó un ensamble que se debatía entre un pop siniestro, el rockabilly y el protopunk. A partir de entonces, las girlgroup se convertirían, por completo, en una “girlband”[3].

Y no solo allí se definía su estilo e influencia. La adopción de gestos agresivos y provocativos, de cada una de las componentes, cimentaría el look de muchas bandas femeninas posteriores, así como su puesta en escena.

La banda se separó en 1969. Aunque su material se recopiló, en su mayoría, en una veintena de temas y sencillos, asombra la versatilidad de Vinnedge tanto como guitarrista y compositora. Thruth Gotta Stand está formado principalmente por demos sin emitir y sesiones perdidas; la música, con ligeros toques de surf rock, se impregna de fuzztone y espesas melodías.

Basta con apreciar algunos cortes para entender esta oscuridad y elegancia, muy propia de Charlotte. El tema “Dance kid dance”, no es un alegre himno veraniego. Es una solemne y tétrica bienvenida al invierno. La línea, al final, “winter is coming/ summer is gone”, refuerza su tinte avieso y despide magistralmente los tiempos buenos, el sol y los paseos en la playa con el consejo de aprovechar el tiempo que nos queda, antes de que el inevitable frío y desolación se presenten.

Con “Up Down Sue” se cristalizan muchas de las propuestas de la banda, una guitarra ácida que anuncia, con altanería, la introducción a un rock sucio que recuerda a la fase más garagera de los Animals. Los coros acompañan, en los momentos precisos, la voz de Char, llena de un grave lirismo y misteriosa sensualidad, a partes iguales, junto a una batería y un bajo que cumplen su trabajo hábilmente y con soltura.

Los rastros de sus primeros tiempos se dejan sentir en pistas como Stand Tall (con ese oscuro e inquietante inicio) o Yeah, I’m Feelin’ Fine, donde las suaves armonías vocales sobresalen gracias a un acompañamiento instrumental que llega a convertirse en una densa atmósfera de rock ácido y surf. (Char tenía la costumbre de afinar su Gibson Sg medio tono más abajo). Son notables sus sendas descripciones de amores perdidos y desencuentros, como el clásico Baby, I’m leaving you cuyo avance in crescendo, junto a una sección rítmica concisa e ininterrumpida, podrían ambientar una película de terror, de serie B, o la nostálgica Come Back, las cuales ejemplifican su gusto por las tonalidades menores y las armonías acompañantes.

Char era una líder natural. No solo fue la voz principal, tocó la guitarra como una rockstar, cuando las guitarristas femeninas eran una rareza y escribió canciones originales, sino que también se ocupó del cuidado de los equipos, las reservas de hoteles y estudios, e incluso fue chófer de la banda en casos de emergencia.

Por su talento, sobresalía entre la infinitud de bandas masculinas de garage que, a mediados de los años 60, trataron de abrirse paso en la historia del rock & roll y eso se demuestra en su interés por seguir expandiendo su lenguaje musical. Cuenta la leyenda que, cuando un joven guitarrista mestizo, de ascendencia afroamericana, hizo su aparición en 1967, junto a un par de músicos ingleses, con un sorprendente y arriesgado álbum debut llamado “Are you experienced?”, Charlotte se sintió deslumbrada con aquel sonido que rompía todo esquema y decidió cambiar radicalmente su forma de tocar. Así nacieron la saturada “Your mind is” o el extenso “Portrait”.

La banda se separó en 1969. Sin embargo, allí no termina todo. En 1971, Char cumpliría uno de sus mayores sueños. Ella, junto con el último bajista de Jimi Hendrix (en la Band of Gypsys); Billy Cox, lanzaron Nitro Function, un álbum donde ella demuestra su dominio como guitarra principal y cantante. Pura magia.

El reconocimiento llegaría muchos años después, en la década de los 90, cuando las nuevas generaciones, jóvenes coleccionistas y críticos vieron con interés la obra de Luv’d Ones, como material de culto. El proyecto de relanzamiento y reunión de la banda se inició en 1997 y firmaron un contrato de 5 años con Sundazed Records, pero justo con la llegada de su merecida celebridad y cuando todo anunciaba una época fructífera para Vinnedge, en diciembre “Char” sufrió un ataque al corazón que acabaría con su vida[4].

Para 1999 se lanzaron todos los sencillos de Duncan Records y una gran colección de demos, en el mencionado álbum Truth Gotta Stand, así como un EP de cuatro canciones con los Tremolons.

En 2005, después del acuerdo con Sundazed Records, Rhino Records firmó a las Luv’d Ones para el sencillo “Up Down Sue”, y lo lanzó en un álbum compilado de cuatro CD Box Set: “One Kiss Can Lead To Another: Girl Group Sounds, Lost and Found”.

Finalmente y tras su muerte, la obra de Char, inquietante y renovadora, entraba furtivamente, y con justicia, a la galería de las obras más imperecederas de la historia del rock contemporáneo.

Bibliografía:

https://wearerock.wordpress.com/2014/02/28/primeras-all-female-bands/comment-page-1/

Nitro Function, álbum completo:

The Luv’d Ones, Truth Gotta Stand, álbum recopilatorio completo.

https://peterpsych.blogspot.com/2016/10/the-luvd-ones-up-down-sue.html

Vagaremos por una cristalina oscuridad: Paráfrasis de los versos del poema “Deseo: metamorfosis en emblema heráldico” de Margaret Atwood: “…vagaré y entraré furtivamente/ en una cristalina oscuridad/ por entre estalactitas, con un nuevo/ plumaje/ sin correr/ dorado y/ Verde fuerte, mis dedos/ torcidos y escamosos, mi/ ópalo/ sin/ el brillo de los ojos”.

[1] “The Ballad of the Green Berets” es una canción patriótica, al estilo balada, sobre las Boinas Verdes; un grupo especial de élite del Ejército de los Estados Unidos. A pesar de enaltecer al ejército, en 1966 se convirtió en un gran éxito, alcanzando el número 1 durante cinco semanas en el Billboard Hot 100. Fue nombrada, además, como el sencillo número 1 de Billboard para el mismo año.

[2] Dave Thompson. «Maybe – The Chantels | Listen, Appearances, Song Review». AllMusic

[3] Aunque  The Luv’d Ones/ Tremolons no tienen el honor de haber sido la primera all-female band de la historia del rock, sí se encontraban entre las iniciadoras del género. Además, su fuerza y capacidad de experimentación, las diferenciaban de sus predecesoras. Cabe mencionar que, el primer grupo de rock garage, del que se tiene noticia, fueron las Mary Jets de México (1957-1960). Las Jets no gozaron del reconocimiento, como pioneras, que sí se concedió a Goldie & the Gingerbreads, fundadas en 1962, quienes fueron las primeras, eso sí, en firmar un contrato con una discográfica de renombre y han pasado a la historia como la primera all-female band. Su single más conocido, “Can’t you hear my heartbeat” (1965) llegó al número #25 de los charts del Reino Unido, pero apenas fue escuchado en los Estados Unidos.

[4] Un dato curioso: Char Vinnedge, nacida en 1943, murió en 1997 con 54 años, mientras que su hermana menor, Chris Vinnedge (nacida en 1950), murió en 2004. Ambas murieron a la misma edad.

Radiola 2019

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