Por: La Lola Calamidades

A propósito de la edición Nº XVIII del Festival Internacional de Música Sacra

Antes de comenzar, dale play al video y disfruta de la propuesta de uno de los invitados al festival: Abraham Brody

La música tiene una función primordial colectiva y comunal, consistente en juntar y unir a la gente. Las personas cantan y bailan juntas en todas las culturas, y uno se imagina que ya lo hacían alrededor de las primeras hogueras, hace cien mil años. Hoy en día, ese papel primordial de la música hasta cierto punto se ha perdido, pues contamos con una clase especializada de compositores e intérpretes, y los demás tan sólo escuchamos de manera pasiva. Tenemos que ir a un concierto, a una iglesia o a un festival musical para reexperimentarla como actividad social, para recuperar el entusiasmo colectivo y el vínculo que crea la música. En dicha situación, la música es una experiencia comunitaria, y parece existir,  en cierto sentido, un auténtico vínculo o «matrimonio» de los sistemas nerviosos, una «neurogamia». […] Los ritmos convierten a los oyentes en participantes, hacen que la escucha sea activa y motora, y sincronizan los cerebros y las mentes (y, puesto que la emoción siempre va ligada a la música, los «corazones») de todos los participantes.
Es muy difícil mantenerse al margen, resistirse a que el ritmo de la salmodia o el baile te arrastren.

Musicofilia, Oliver Sacks

 

¿Por qué hay paisajes sonoros, imágenes tan inertes como poderosas que quedan grabadas en nuestra memoria y nos transforman?

Martropía: conversaciones con Spinetta, Juan Carlos Diez

Cuando era niña viví dos maneras de ir a misa: una, con mi abuela y el resto de la familia, en la que nos daban permiso para sentarnos en las filas de atrás y, con mi prima, nos escabullíamos al parque más cercano; y otra, con mi madre y mis hermanas, en la que mi mamá mandaba a una de nosotras a ver La Luz del Domingo, y nos quedábamos una hora jugando en el parque, mientras ella disfrutaba del sol dominguero y fumaba un tabaco, para luego ir al almuerzo en la casa de mi abuela y decir que sí habíamos ido a misa.

También recuerdo que me encantaba escuchar el crujir de la madera cuando entraba a la iglesia o cuando me sentaba en la banquita; o sentir la mano de mi mamá cuando rezábamos el Padre Nuestro; o sonreír cuando mi abuela tenía que codear a mi abuelo porque se quedaba dormido en media misa; o esperar con ansías el momento de la paz, para correr y abrazar a mi prima porque nos separaban para que atendiéramos.

Tengo en mi cabeza un repertorio nutrido de canciones que, estoy segura, muchos tienen también en la suya, pero nunca sentí esa función colectiva y comunal de la que habla Sacks en una iglesia, no hasta que fui a mi primer concierto, allá por el 2009, en el marco del Festival Internacional de Música Sacra.

Cuando le pregunto a Fabiola Pazmiño, Directora de Producción de la Fundación Teatro Nacional Sucre, más conocida como Fabi, Fa, Suqui, Rubia, Suca y unos cuantos etc. más, sobre qué evoca en ella la palabra sacro, sonrío al ver reflejada mi historia en sus percepciones porque es común relacionar la palabra con temáticas como la religión, con aromas como inciensos o palo santo, con texturas como el terciopelo o los encajes, con sonidos como el crujir de la madera y con colores como el morado.

Lo cierto es que el festival este año cumple 18 años y, como si fuese una analogía con la vida, ha transitado un arduo camino hacia su independencia, hacia un reconocimiento más amplio de lo sacro, entendiéndolo desde su carácter espiritual y no tanto desde su acepción religiosa. Gracias a esta visión, con el transcurso de los años, la ciudad ha presenciado propuestas como Frecuencia Fundamental, Shairy Quimbo – Takysamy, Yarina (Cantos Sacros al Maíz), entre otras, que pretenden compartir otros modos de interpretar la espiritualidad, a través de los sonidos y la música.

Así, este año, el festival plantea como punto de partida o concepto artístico las Transiciones Etéreas y las agrupaciones que participarán en el mismo, lo hacen teniendo en cuenta esto para componer o seleccionar su repertorio. “La idea es que el artista genere su propio concepto de lo que es para él una ‘transición etérea’ y así de abstracto y amplio como es el concepto, es el festival. Eso que tal vez, a simple vista, no te dice nada, piénsalo, dale la vuelta, transfórmalo, hazlo tuyo y genera un repertorio. Esto lo trabajamos mucho con las agrupaciones nacionales porque suelen tener la tendencia de presentar repertorios barrocos o de música antigua y lo que nosotros venimos haciendo es sacarles de ese lugar e intentar llevarles a la idea de que lo ‘sacro’ es mucho más minucioso, delicado y variado que solo la música barroca; y que no porque se toca o se tocó en una iglesia cuando se estrenó, es necesariamente ‘sacro’. (…) Lo ‘sacro’ es muy íntimo y si se justifica desde lo espiritual, entonces ya tiene un lugar en el festival.”

A las agrupaciones que hace referencia Fabi son, por un lado, las que pertenecen a la Fundación Teatro Nacional Sucre y que participarán en esta edición, es decir, La Banda Sinfónica Metropolitana de Quito, el Coro Infantil y Juvenil, el Coro Mixto Ciudad de Quito, el Ensamble de Guitarras de Quito y la Orquesta de Instrumentos Andinos; y, por otro, las que fueron seleccionadas, de un total de 20 postulantes, de la convocatoria pública que se lanzó en el mes de septiembre del 2018: Awak Taki, Cantus Firmus, Cellos Prietos, Elena Khan, InConcerto, Musak y Violone Barakat. Esto, destacando la propuesta nacional, pero sin dejar de lado a la perspectiva internacional, que este año contará con la presencia de Abraham Brody (Islandia – EE. UU.), Andrew Lawrence King (Inglaterra), Camerata Melancolía (México), Flora Grill (Argentina), Las Aves De Bloomington Indiana (EE. UU.), La Ritirata (España), Les Sacqueboutiers (Francia), Los Temperamentos (Alemania), Nautas (Argentina) y Zéfiro (Costa Rica). En definitiva, son 23 universos o imaginerías musicales, contextos históricos y miradas desde donde leer lo espiritual.

Y cuando pienso en todos esos acercamientos sonoros a un tópico tan amplio como lo espiritual, no hago más que sorprenderme y quedarme intrigada por todo lo que esos sonidos narrarán sobre nuestra propia identidad porque, como diría Mesías Maiguashca “la música es ante todo, autobiografía, diario, retrato”.

Y, luego, está este otro elemento fundamental: el reencuentro con el espacio público y con lugares que están cargados de historia; todo, a través de un hilo conductor: la música. De algún modo, como lo afirma la Fabi, “es como convertirse, durante los 11 días que dura el festival, en turistas locales”, ávidos por conocer la ciudad y el modo en el que otros –y también nosotros mismos- entendemos lo espiritual, por medio de la música y lo que ella nos recuerda o evoca. “En el Festival de Música Sacra puedes hacer grupo con tu mamá, con tu abuela, con tu amiga, con tu novio y sabes que es un momento en el que vas a compartir algo único… una ceremonia, de alguna manera, y eso es lindísimo y súper mágico.”

Sentarse en una banquita en cualquier iglesia del Centro Histórico solo o con los tuyos y esperar que la magia ocurra. Dejarse envolver por la madera, no solo del espacio, sino de los instrumentos musicales y permitir que las ondas sonoras vayan colmando cada resquicio  del cuerpo, mientras el corazón retumba, al unísono con el otro.

Quizás volver a la niñez, a los aromas, las texturas, los recuerdos; tal vez no pensar y concentrarse en sentir lo que produce la música y conectar con lo que para cada uno es sacro. Al final, como dice la Fabi, “la música es ese puente que te conecta con algo superior y con los otros también.” Es lo que permite la verdadera comunión.

DETALLES QUE QUIZÁS NO SABÍAS

  • Es uno de los festivales que más apoyo recibe de embajadas, instituciones públicas y privadas.
  • Cada año aumenta el número de postulaciones locales y nacionales.
  • El Festival promueve la investigación musical, alimentando el acervo de la ciudad y el país.
  • Para la Fundación Teatro Nacional Sucre el intercambio creativo, musical y cultural es fundamental, por lo que, por un lado, propician colaboraciones entre agrupaciones de la institución y, por otro, generan clases magistrales o espacios en los que, tanto músicos, como público en general, pueden conocer más sobre las diferentes propuestas presentadas, así como conversar con los artistas internacionales y nacionales.
  • Aunque los tiempos son apretados, las agrupaciones internacionales siempre muestran interés por conocer más sobre las propuestas locales.
  • El Nico, más conocido como El Chavalito –que seguramente lo han visto, vestido de traje, cuando asisten a un evento al Teatro Nacional Sucre- es el alma del festival y apoya en la definición de lugares, visitas técnicas y conversaciones con iglesias y otros espacios.
  • La programación se realiza en función de muchos factores, algunos que ni siquiera pensarías como las horas pico, cuando hay más ruido en un espacio, a qué hora hay misa, qué formatos funcionan mejor, dependiendo del tamaño y acústica del lugar, qué grupos podrían tener mucho público, etc.
  • Este festival es uno de los más demandantes, en lo que a personal se requiere. Durante 11 días, son más de 100 personas las que laboran para llevar a cabo entre 4 y 7 actividades diarias, por lo que todo el equipo de la Fundación Teatro Nacional Sucre se divide para cumplir con cada evento, no solo para que puedas disfrutar del espectáculo, sino para que los artistas estén ahí (hospedaje, contratos, transporte, alquiler de equipos e instrumentos, difusión y un largo etc.).

ALGUNAS PROPUESTAS IMPERDIBLES

  • Los conciertos de las agrupaciones de la Fundación: “lo que hacen nuestros ensambles, todos esos conciertos son increíbles, porque ves a tanta gente en el escenario que te emociona.”
  • Awak Taki (Ecuador): “es la propuesta del Ati Cachimuel, que es su orquesta con jóvenes de Imbabura y tienen un repertorio sacro revisitando la espiritualidad andina. Para mí eso es bellísimo y muy conmovedor.”
  • Andrew Lawrence King (Inglaterra): “él es un gran maestro, director y compositor de orquesta y es un arpista muy importante. Es de los ‘geeks’ de Sacra. Es bellísima su propuesta.”
  • Les Sacqueboutiers (Francia): “tienen una mixtura entre voz e instrumentos que es súper elegante y bella.”
  • La Ritirata (España): “si bien esta agrupación ya ha sido parte del festival, vienen con otro formato y es interesante.”

PROGRAMACIÓN DEL FESTIVAL: COMIENZA A PLANEAR TU RUTA

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