Por: Skyless Amaru

«[El jazz es] como un árbol que abre sus ramas a derecha, a izquierda, hacia arriba, hacia abajo, permitiendo todos los estilos, ofreciendo todas las posibilidades».
J. Cortázar

EL RECORRIDO

Noche llena de lluvia y humo en Quito, los ríos de agua recorren las avenidas de la ciudad mientras el tráfico automovilístico dibuja un paisaje urbano de puntos y colores brillantes.  Mi destino de hoy, la Casa de la Música, ubicada en el corazón del parque arqueológico Rumipamba.

Son las 18:00 y voy de camino a uno de los eventos programados entre las actividades que se llevan a cabo dentro del cronograma del Festival Internacional Swing Gitano Ecuador. “Gypsy Jazz en la ciudad” anuncia el evento de esta noche. Me es imprescindible entonces irme empapando no solo con la lluvia, sino también con la historia de este género musical poco conocido en nuestro medio.

Y es que hablar de Gypsy Jazz es adentrarse en un estilo del jazz que está enmarcado dentro del swing, uno de los géneros musicales más populares y exitosos durante las décadas de 1930 y 1940, caracterizado por ser eminentemente orquestal y estar influido por la música de origen europeo. Es de allí que este estilo nace para muchos con el guitarrista gitano Django Reinhardt quién sería – a partir de sus orígenes franceses- el que daría pie para acuñar y fomentar el término «jazz manouche” o también “jazz Gitano”, constituyéndose así en una de las figuras más importantes del jazz en Europa.

Debo precisar en este momento de rescate y mención histórica que una  parte de mí ha considerado siempre al jazz como cuna de historias legendarias y fuente de enorme inspiración literaria. Su origen es tan extenso y enmarañado que no quiero en esta ocasión entrar en su laberintico descubrimiento formal. Hoy simplemente quiero saber cómo se escucha, qué comunica, incluso a qué sabe y cómo se siente este género maravilloso, todo eso desde mi pequeña butaca de espectador.

EL GÉNESIS

Siendo las 19:30  estoy ya en las puertas del sitio, los pájaros que se escuchan en medio del bosque son la bienvenida perfecta y el anuncio de que la lluvia se ha detenido al fin. Tengo mucha expectativa por el concierto, cuento los minutos para que dé inicio. Somos alrededor de 40 personas esperando el arranque de este concierto. Bjarke Lund – organizador del Festival- es el presentador oficial que de forma breve comparte con el público una introducción de lo que veremos en contados minutos.

Sus palabras cortas pero precisas revelan  -una vez más- que en Ecuador, armar un festival de este tipo es poner mucha pasión, autogestión y esfuerzo para que pueda existir como tal. “Si tu no haces lo que amas, nadie más lo hará”, afirma rápidamente el espigado presentador antes de terminar comentando que estamos a punto de ver en escena “a un grupo de artistas del más alto nivel”.

Siendo las 20:05 de la noche, el grupo chileno De Mala Influencia entra al tablado revelando una imagen característica del viajero aventurero. Todos los integrantes de la agrupación llevan unas camisas al puro estilo hawaiano denotando una imagen fresca y juvenil. Su aspecto descomplicado deja entrever ese fondo urbano propio del jazz, en fusión con la cultura popular de su país. Mirándolos pienso en esa condición única de los viajeros que invitan a imaginar el recorrido, la aventura como arista máxima para disfrutar la vida a través de la cotidianidad, las visitas y los muchos recuerdos que les habrán dejado los  diversos lugares del continente donde han podido llevar su música.

Rápidamente ocupan sus lugares, dos de ellos de frondosa barba y largo cabello recogido en moño toman asiento con guitarra en mano, un tercero se ubica de pie con su saxofón dorado y brillante listo para actuar, mientras que el cuarto con una enorme sonrisa abraza su contrabajo y le da los últimos toques para comprobar su afinación.

EL VIAJE

Arranca el concierto y el sonido es envolvente y fiestero, se escucha rápido, se siente imperial. Una emoción única hace que desde el primer segundo la música resbale por la piel. El espacio y el tiempo parecen tener voz de viento. Las personas sentadas junto a mi cierran los ojos y se dejan llevar por lo que escuchan marcando el ritmo con un leve cabeceo y el moviendo de sus pies al compás de las notas musicales.

Dos primeras canciones han dado apertura a este viaje improvisado por Latinoamérica en el carro del Jazz. La gente está enganchada y entusiasmada. Sebastián Aravena Marchant (guitarra y dirección) toma el micrófono para saludar al público, agradecer la invitación al festival y presentar al cuarteto. Anuncia a los asistentes que esperemos sorpresas en este viaje, es momento de prepararse entonces para la fiesta como expresión popular siento yo.

Comienza nuevamente la música y me quedo sorprendido con una canción… “Claro de Luna” empieza a sonar y recuerdo la inolvidable voz de nuestro J.J… rápidamente regreso al lugar y el momento en el que estoy, para entender que no es J.J, sino estos chilenos con su original estilo quienes interpretan este tema desde sonidos nuevos y asombrosos. El concierto se vuelve algo íntimo y comienzo a escuchar entre murmullos alguien que ha traído a la memoria al igual que yo al Ruiseñor de América, por ahí va cantando la canción como la conocemos nosotros los ecuatorianos, entonces parece que sí, esto sí es un viaje con raíces latinoamericanas.

Le siguen a este último tema dos canciones más, Don Rodemil y Vals de luz, en este último el público se encuentra ya hipnotizado por las notas del saxofón de Isaías Zambrano y la habilidad de Lalo Vásquez en el contrabajo, no cabe duda que el brillo de sus instrumentos musicales es el reflejo de su calidad artística y su talento.

Sebastián vuelve al micrófono una vez más y comenta: “Nos gusta hacer paseos por Latinoamérica y también nos gusta compartir lo que nos comparten en ellos”. Enseguida suena un “San Juanito” y vaya sorpresa, este concierto ha tomado un giro que se siente muy nuestro. Los músicos en el escenario se llenan de vida y fiesta, el ritmo es un verdadero regalo para los asistentes.

No podría a esta altura del concierto sentirme más feliz de estar aquí y disfrutar del jazz de los chicos De Mala Influencia, su viaje ha sido envión anímico no solo para mí sino para todos los que estamos viviendo y sintiendo su música. Sin embargo quedan más sorpresas reservadas. Se anuncia la invitación a Paulina Pickua Martínez para que suba al escenario y con ella se revela una voz mágica que libera la poesía de un compatriota suyo oriundo de Valparaíso que acompañada de los sonidos del jazz  deja encantado al público quiteño.


LA DESPEDIDA

“El jazz es un mecanismo para poder improvisar cualquier cosa, somos la mala influencia y tratamos de contagiar la cultura popular a la gente” afirma Aravena para traernos de regreso, abrir los ojos y sentir que seguimos aquí en la Casa de la Música disfrutando del viaje. Hemos experimentado de forma tangible y tanto el recorrido, que nadie desea que el concierto termine. Pero los minutos han transcurrido y es hora del gran cierre.

La cereza del pastel es “Micro”, canción del legendario Django Reinhardt y tema final con el que estos músicos se despiden de la “Carita de Dios”. Las guitarras en manos de Camilo Curilen y Sebastián parecen hablar, la velocidad con la que tocan me deja impresionado. Es la mejor despedida para este gran concierto sin duda. Los sonidos retumban en el corazón y la noche revela a estos grandes del jazz.

Esta música muchas veces calificada como ‘música de negros’ o ‘música de salvajes’ ha configurado en Quito la conexión de subgéneros que nos permitieron vivir instantes de goce y disfrute, compartiendo desde lo bailable hasta la escucha lenta. Es así, que viviéndolo en carne propia he podido concluir que el jazz es un surtido de verdaderas emociones y alegrías que apartan de la monotonía diaria y te invitan a viajar lejos, muy lejos de los lugares comunes y habituales. Así que si se sienten que su día no va muy bien y quieren viajar sin levantar los pies de la tierra, escuchen jazz, consuman jazz, disfruten del jazz y ajusten sus cinturones para comenzar el viaje.

 

 

Share This