Por: Skyless Amaru

Solo el retorno al país natal tras una larga ausencia puede revelar la extrañeza sustancial del mundo y de la existencia.
Milan Kundera


Humo y Espejos

Dos años han pasado para que Alex Alvear & Wañukta Tonic compartan con el público un poco más de sus mezclas y fusiones musicales. Este 12 de abril fue la fecha escogida para el pre lanzamiento de su segundo EP. El lugar que albergó este evento fue el acogedor Teatro Capitol de la ciudad de Quito.

“Humo y Espejos” es el título de la canción de estos artistas que voy tarareando de camino al evento. Esta corta pero contundente frase se ha quedado en mi cabeza rondando una y otra vez como un fantasma. “Humo y Espejos” repito en el coro de la canción y quizás siento que es la fuerza de esta frase, compuesta por tres sencillas palabras, la que fácilmente podría definir el día a día de la cotidianidad citadina a mí alrededor.

Y es que la ciudad se siente así, y quizás no sea solo yo el que mira todo colmado de cortinas de humo tratando de cubrir la realidad tangible que circula por entre las calles y los espejos del devenir humano. Llegando a penas al teatro, veo todo a su alrededor cubierto por delgadas cintas amarillas que dicen peligro y por lonas color verde bajo las cuales el “avance y el progreso” de la ciudad se dibuja en las vías de un medio de transporte que albergará a miles de personas movilizándose subterráneamente.

Junto a mi hay un par de vendedores ambulantes esperando la llegada de los asistentes al evento. Uno de ellos acompañado de su hijo quien va cargando un improvisado mostrador de madera colgado al cuello desde el cual ofrece la más surtida cantidad de golosinas y cigarrillos. Parece que al igual que ellos tendré que esperar y ver cómo llegan uno a uno los demás asistentes  hasta que sea hora de ingresar.

El Golpe Fuerte

Siendo las 18:30 la puesta de sol delinea una última franja naranja en el firmamento como antesala para la llegada del público que poco a poco va haciendo presencia en las afueras del Capitol. Llama mi atención sobre manera la cantidad de jóvenes que se han dado cita para escuchar esta noche lo nuevo que nos presentará Wañukta Tonic.

Si ustedes lectores conocen el trabajo de estos artistas sabrán que estoy hablando de un grupo de músicos – comenzando por Alvear- que cantan y rescatan mucho el Kichwa y desde su propio nombre Wañukta (golpe fuerte que te manda al otro lado) han posicionado como un gran homenaje, lo tradicional y original de la música ecuatoriana en su trabajo. Es por este motivo que no puedo dejar de pensar como su música se volvió atractiva para este target tan juvenil e inundado por toda clase de otros referentes musicales y en extremo comerciales.

Hace algún tiempo un conocido me decía: “en este país solamente tres gatos hablan kichwa… no sé porque andan tratando de rescatar esas cosas cuando en el mundo entero  lo que se habla es inglés”. Hoy tengo el chance de reflexionar al respecto y concluir con mucha alegría que no hay un error más grande que el pretender invisibilizar o incluso olvidar nuestra lengua materna, por creer que solo la hablen unos pocos. Me siento entonces muy emocionado al ser testigo presencial de la acogida que tiene la música de Wañukta Tonic y Alex Alvear entre los jóvenes.

El concierto

La fila es ya demasiado larga, parece que el teatro estará repleto y por supuesto creo que con este público la adrenalina inundará todos los rincones dentro del Capitol. Siendo las 19:10 las puertas se abren para el ingreso de la gente. Todos ocupan rápidamente sus lugares y se escucha el anuncio de la primera llamada. El escenario luce brillante y con todo a punto para el gran concierto. Los últimos ajustes se van afinando y por ahí aparece una máscara de Diablo Huma que colocada sobre una luz tenue le brinda el toque perfecto a la decoración antes de empezar.

“Tercera llamada” se escucha y entonces las luces se apagan. Las puertas del teatro se cierran y aparece enseguida en escena el mismísimo Alex Alvear. Sus palabras de bienvenida son cortas y a su más puro estilo personal nos dice de entrada: “Qué bacán que hayan venido”. Rápidamente y luego de todos los agradecimientos respectivos nos presenta a la banda invitada que lo acompaña el día de hoy en este nuevo lanzamiento. Los Pescados (Portoviejo) son anunciados y de entrada se toman el escenario capitalino para entregar con fuerza al público quiteño sus mejores temas.

La música de los Pescados se vuelve el condimento perfecto para predisponernos ante lo que se viene en esta larga noche de concierto. Es así que el ambiente para recibir a los Wañukta Tonic se nutre de la mejor energía. Tras su brillante apertura es momento de recibir con un largo aplauso a los más esperados. El sonido de sus instrumentos, su música y sus voces lo cubren todo, un enorme y colorido letrero interactivo que dice Alex Alvear & Wañukta Tonic danza y se mueve al ritmo de Ñuka Shunku. El escenario estalla en color y luces resplandecientes… comienza la fiesta, el viaje, el lanzamiento por todo lo alto.

“Tayta Imbabura” anuncia Alex y concluye: “Esto es puro feeling… puro corazón”. La versatilidad y la fuerza de la banda a su vez permite que el público no pierda ni por un segundo la atención, la energía y el ánimo. Todo el mundo se siente enganchado a las canciones y ritmos que se escuchan sobre el escenario. Aparecen muchas mezclas y fusiones, suena el reggae, por ahí también algo de jazz, rock y hasta blues. Entramos en un espacio donde las melodías parecen surgir entre el pasado y el presente para darles un nuevo matiz y una nueva vida.

El concierto celebra y reafirma la diversidad de sonidos y letras que Wañukta Tonic rescata en su propuesta artística. Suenan Artículo 57, Humo y Espejos, Somos, Manifiesto Zombie, Basta, Choros hijos de la gran puta, entre otros. Alex Alvear prueba, cambia y juega con sus creaciones musicales, brindando al público una vez más un espectáculo único de principio a fin, donde tienen cabida también los albazos, yumbos y sanjuanitos.

Precisamente una de las nuevas canciones que más me sorprende es “Basta”, que en palabras de Alvear viene a ser un “Yumbo Emputado… si es que existe la posibilidad de comprender ese ritmo”. La letra de la canción es una crítica clara, un reflejo de la problemática social coyuntural de nuestro país y de muchos rincones de nuestra América Latina. Políticos corruptos, pueblo aguantador, robo de billete, un mundo que se hunde y del cual no queremos despertar… BASTA.

El Zapateo

El concierto es un verdadero regalo para los asistentes, el mensaje y las letras de las canciones  son lo que más me impacta en esta ocasión. Cada canción es para mí un canto subversivo, directo y penetrante, colmado de reflexión y autocrítica, con un sentido profundo y propio de la irreverencia y la frescura creativa.

“Yo sé que esto es un teatro, pero si quieren bailar esta es la última oportunidad”, dice Alex. Es hora de cerrar el concierto y que mejor que hacerlo zapateando. El público entonces desborda e invade la proximidad y la solemnidad del lugar y los artistas. Es momento de bailar, explotar y dejar que el  éxtasis que vive y disfruta cada uno de los asistentes cubra todo el lugar.

El espectáculo -dentro de mi humilde opinión- ha sido todo un éxito. El éxtasis compartido con estos músicos de alto nivel es total. Hoy la gente ha podido salir de su posición y su espacio de confort, estar fuera de sí… precisamente lo que significa el éxtasis. Disfrutar cada canción y por último zapatear y sentir una identificación absoluta con el instante presente y las creaciones artísticas, escapando como lo hace un soñador hacia  un momento de goce y disfrute pleno.

La despedida es muy grata y estoy seguro que este concierto es solo el principio de algo enorme. Este nuevo trabajo que viene muy del corazón, muy del shungo, está sembrado en tierra muy fértil y por tanto no cabe duda que al igual que en Quito, muy pronto se disfrutará en cada rincón de todo el territorio nacional.

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