Por: Efra Páez

La filmografía ecuatoriana ha sido poco pródiga en documentales sobre la escena rockera nacional. El alto costo de importar equipos, lo engorroso del proceso de postproducción, escases de archivos visuales de buena calidad, poca apertura de las cadenas comerciales hacia el cine ecuatoriano en general e inversores que dudan en financiar un producto al que consideran destinado para un público minoritario como el rockero, conspiran para que el sector audiovisual ecuatoriano  difícilmente arriesgue en un “rockumental”.

La apuesta es aún más alta si en vez de hacer un clásico “rockumental” donde se ensalza la figura del rock star o una biopic musical –género que a nivel mundial está en su apogeo- se apunta a retratar toda una generación desde la voz del fan de una banda que ha marcado su vida.

Eso es lo que se propuso hacer David Holguín, director, guionista y editor de Estación Polar, desde su productora Surda. TV. Esto no significa que el documental sea una autobiografía de David, pues tanto él como la banda sobre la gira el documental, Mamá Vudú, son más bien médiums que van narrando la formación y evolución de la escena musical independiente en Quito en medio de distintos avatares, crisis económicas, políticas, luchas sociales, persecución policial, algún que otro exceso propio del mundo del rock, y otros factores indispensables para contextualizar esta historia.

Pero más allá de repetir la sinopsis oficial del documental, el cual está pronto a estrenarse en el marco de la edición 18 del Festival Internacional de Cine Documental Encuentros del Otro Cine, EDOC, quería conversar con David para conocer su relación con la música de Mamá Vudú y sus motivaciones elegir a esta banda y no a cualquier otra para este ambiciosos proyecto, el cual arrancó en 2016.

A continuación, la entrevista que le hice a David, pero antes les recomiendo acompañar la lectura con esta lista de Spotify para la que seleccioné mis 30 canciones favoritas de los Mamá Vudú:

Roger Ycaza, guitarrista y cantante de Mamá Vudú, junto a su perro Lennon, durante la filmación de Estación Polar. Foto cortesía de Surda.TV.

David Holguín: “Quiero contar su historia para que sean ellos quienes puedan contar cómo era la escena rockera en  época”

Efra Páez: El slogan promocional del documental reza “Una banda. Una ciudad. Una generación”. Y como subtítulo y entre paréntesis, “(O la historia de Mamá Vudú)”. Esto denota que estamos frente a un trabajo que no solo versa sobre Mamá Vudú, sino sobre una historia más grande no exenta de un componente autobiográfico, la cual es armada a través de tu relación de fan y amigo de la banda.

David Holguín: El documental nace de vivencias que yo tuve con la banda, experiencias de las que me agarro –por decirlo de alguna forma- para poder contar ciertas cosas que pasaron en esa época. Yo escuché por primera vez el demo cassette Ilustre Municipio en 1995 y enseguida me enganché con su música. Quiero contar su historia para que sean ellos quienes puedan contar cómo era la escena rockera en esa época y qué es lo que pasaba en la industria musical aquí y afuera, etc. Contextualizar detalladamente era necesario para poder hablar de las dificultades de hacer música en Ecuador cuando la tecnología no estaba tan desarrollada y los medios de comunicación eran abiertamente hostiles hacia el rock ecuatoriano. Conociendo esto podemos valorar de mejor manera a las bandas pioneras como los Vudú, quienes lucharon desde la autogestión y nunca perdieron su independencia; y contrastar con la realidad actual donde las bandas tienen muchas más facilidades y con una computadora casera, unos pocos programas de edición y unos micrófonos ya tienen un pequeño estudio casero para grabar.

Efra: ¿De dónde nace esta necesidad de darle un contexto tan amplio en vez de limitarse al típico rockumental?

David: Me pareció aburrido hacer una biofilmografía llena de datos de la banda al estilo de «En este año Edgar se conoció con este man y después bla bla bla y termina…», así que mejor me agarro de ciertos eventos para poder contar cosas que yo creo que son importantes.

Efra: Llevas casi tres años dedicado a este documental, el cual encaja en la lógica Do It Yourself, ¿cómo ha sido el contacto con la banda a lo largo de este tiempo?

David: Considero que lo más interesante de Mamá Vudú -aparte de la cuestión estética y musical- es la ética de trabajo que tienen, la autogestión, el Do It Yourself (DIY) que viene del punk. Ese es uno de los grandes puntos del documental: lo fieles que fueron con estos como principios, los cuales todavía mantienen. El DIY también es no venderse, rechazar propuestas con las que ellos no se sienten cómodos, no querer subirse a escenarios con marcas comerciales. Sabemos que ellos nunca fueron una banda alineada con el pop más comercial y por ello no fueron tan visibles fuera de la escena del rock, pero en una época fueron una banda grande que llenaban sus conciertos, vendían discos y hubieran podido vender mucho más, pero prefirieron siempre irse por el camino de ser fieles, de no venderse. Esa es una de las cosas que hizo que me identifique con ellos, pues en mi trabajo como cineasta documental trato de hacer lo mismo y también aplico el DIY. Si no tienes los medios o si no hay quien te haga, hazlo tú.

Efra: Existe la percepción de que los Mamá Vudú serían un fenómeno más bien local, de la sierra, y que pega más entre la clase media, media alta. ¿Crees que afirmar eso es sesgado o que puede tener algo de verdad?

David: Casi desde sus inicios Mamá Vudú se volvió una “banda de culto” que gustaba entre gente que quería escuchar cosas diferentes. Empezó siendo una banda de punk, tal vez si los manes hubieran seguido siendo punk serían muchísimo más conocidos y hubieran pegado más en el sur de Quito o incluso en la costa. Escuchar Mamá Vudú era como escuchar música de afuera, tenían sonido de banda inglesa alternativa o post punk, y acá eso no se escuchaba, pues se prefería lo que MTV dio a llamar como “rock latino”. Sobre el factor “clase” que mencionas, la gente que tenían más posibilidades económicas podía acceder a música de afuera y les llamaba la atención escuchar Mamá Vudú. De donde seas, del sur, centro, norte –de Quito-, alguien que creció escuchando punk se pudo haber identificado desde el principio con el Tropical Brea, pero el rato que apareció el Luna Lombriz, que incluye violines y letras mucho más oscuras, mucho de ese público punk clásico se dijo “no entiendo esa nota” y dejó de pararle bola a Mamá Vudú.

Fotograma de Estación Polar. Foto cortesía de Surda.TV.

Efra: Las letras de la banda no son tan accesibles a menos que seas un lector de poesía, pues en las líricas de Edgar y Roger abundan imágenes dislocadas, metáforas y muchos recursos propios de la poesía, hasta el punto de que muchos los consideramos poetas más que letristas de rock.

David: Creo que en la escena ecuatoriana no existe todavía una banda que tenga letras tan buenas como las de Mamá Vudú.

Efra: A lo largo de la filmación de Estación Polar has entrevistado a varios músicos ecuatorianos, ¿en qué concepto tienen sus colegas a Mamá Vudú?, ¿encontraste diferencias entre cómo los perciben sus contemporáneos y los músicos de la generación actual?

David: Los músicos de su misma leva tienen mucho respeto y admiración a la banda; pero algunos de los músicos más jóvenes parecieran no tener mucho interés en conocer lo que se hizo hace 15 o 20 años. Esas es una de las razones que me hacen pensar que es importante hacer este documental, pues quisiera que las generaciones actuales cachen que no vienen de la nada y que su trabajo es posible solo porque antes hubo bandas como los Mamá Vudú que les abrieron el camino. Me encontré con algunos músicos que me dijeron “no me gusta eso porque no suena bien”, pero no fueron capaces de argumentar nada más allá de su gusto y de su desconocimiento. Claro que hay excepciones, músicos y bandas actuales que sí han estudiado la historia del rock ecuatoriano como los Tonicamo y los El Extraño, quienes sí cachan muy bien la historia de los Vudú y de otras bandas incluso anteriores a ellos.

Efra: ¿Cómo crees que los Mamá Vudú influenciaron a las bandas actuales que sí los reconocen como referentes?

David: En el caso de El Extraño, me contaron que ellos no cachaban al inicio a los Vudú, pero cayeron a un concierto de Tanque en el que también tocó Mamá Vudú y se dijeron a sí mismos “puta, nosotros queremos hacer algo así”. Una cosa que les encanta de Mamá Vudú es el manejo estético de los discos, la línea gráfica bien definida. Para los Tonicamo es otro tipo de influencia, no tanto por el género musical, sino más bien una admiración y respeto más allá de las diferencias estilísticas. Pero no solo en las bandas actuales se encuentran cosas de los Vudú, también bandas que surgieron un poco después que ellos, allá a mediados de los 90’s, como los Mortero de Ambato. En ellos se nota a leguas la influencia de los Vudú, pues ambas bandas tienen un sonido oscuro, pero los Vudú lo hicieron primero y los Mortero se inspiraron en ellos para encontrar su sonido propio.

Efra: ¿Crees que todavía se puede decir que Mamá Vudú es una banda indie? Te pregunto esto porque siento que las bandas actuales que han tomado la etiqueta de indie en realidad son pop y poco o nada tienen que ver con la propuesta sonora de Mamá Vudú, a quienes de su parte no les gusta para nada la etiqueta de indie que la prensa les endilgó en su momento.

David: Los Mamá Vudú ya hacían indie cuando el indie no estaba de moda, pero aclaremos que “lo indie” tiene que ver más con una forma de producción independiente que con una corriente estética dentro de la música, pues dentro del indie caben bandas de sonidos muy disímiles. Mamá Vudú inició como una banda de punk – post punk y terminó como un sonido muy influenciado por la electrónica, pero siempre se mantuvieron como una banda independiente. Trabajar con subdivisiones de grandes empresas multinacionales o con plataformas digitales que van de la mano de ellas no es indie, es ser parte del sistema. Indie es ser independiente, realmente independiente hasta las últimas consecuencias, tal como lo fueron los Mamá Vudú.

Mamá Vudú en vivo. Fotograma de Estación Polar. Foto cortesía de Surda.TV.

Efra: Considero que Mamá Vudú fue la banda que funcionó como nervio motor de la escena del rock independiente ecuatoriano, articulando un movimiento más allá del Quitofest y demás actividades relacionadas con la gestión cultural que hicieron y siguen haciendo…

David: La gente que vivió eso –la escena del rock independiente ecuatoriano- piensa lo mismo. Por ejemplo, entrevisté a María Fernanda Karolys de Pulpo 3, a Jason de la Vega que estuvo en Muscaria, a los Guardarraya, a Guanaco -artista independiente que tocó con Sudakaya y Mortero. Ellos ven a los Mamá Vudú como los manes que fueron con el machete haciendo camino entre la maleza. Eso es indiscutible. Que un pelado que se dice músico indie ecuatoriano no sepa quiénes son significa que no hizo bien los deberes. Porque si eres músico y estudiaste música, tienes que investigar y respetar, independientemente del género. Los Mamá Vudú al hacer el primer festival de rock fijo y de nivel internacional se endeudaron, pierden plata, se pelean con la burocracia y con la policía, etc, pero siguen haciéndolo, algo por lo que yo los admiro mucho, pues demuestra su compromiso con la música y su desapego hacia lo monetario. No exagero al decir que los Mamá Vudú se pusieron al hombro la escena y la sacaron adelante organizando festivales y apoyando a bandas emergentes.

Efra: Hablando de las bandas que crecieron con Mamá Vudú, algunas como Guardarraya, El Retorno de Exxon Valdez y Rocola Bacalao si se hicieron masivas, su música sigue sonando en toda fiesta y hasta en discotecas… Con Mamá Vudú no pasó eso… ¿crees que se deba a que hay mucha oscuridad en su propuesta y eso la hacía difícil de digerir para el gran público que sí se enganchó con otras bandas?

David: Yo creo que la música de Mamá Vudú no es fácil. Tú le pones a alguien en el carro Mamá Vudú, la gente no cacha. No es una banda que escuchas y dices “esto suena pegable o bailable”. Le tienes que agarrar el gusto y encontrar la poética minimalista que puede ser su música con apenas tres acordes, pues desde lo simple los Vudú lograron melodías a lo bestia. En las voces, creo que Roger Ycaza –voz y guitarra- es un cantante más técnico y melódico, mientras que el Edgar Castellanos –voz, guitarra y miembro fundador de la banda- es más crudo, pero se conectan bien. Sin embargo, pese a las apariencias, creo que pocas bandas nacionales tienen una base de fans tan fieles como la de los Mamá Vudú, fans que se mantienen pegados a la banda pese a que su último disco salió hace más de 10 años. Dudo que alguna de las bandas actuales -por más seguidores en Instagram y visualizaciones en YouTube que tengan- puedan llenarte el Teatro México como sucedió en el concierto de despedida de los Mamá Vudú el 2013.

Efra: ¿Tú te enganchaste de una con Mamá Vudú, o te costó trabajo?

David: Yo me enganché de una. En esa época escuché mucho punk, y cuando en 1995 -a mis 15 años- me cruzaron el demo cassette Ilustre Municipio me di cuenta de que eran la banda que yo quería escuchar acá, una banda local que tenía una propuesta bacan que sonaba similar a las bandas extranjeras que yo escuchaba como Pixies, Sonic Youth, Rancid, Sex Pistols, etc, pero hecho aquí, desde Ecuador.

Efra: ¿Cómo conociste a Mamá Vudú?

David: Yo conocí a Franz Córdova –primer bajista de Mamá Vudú- y a Edgar cuando tenía 15 años porque teníamos amigos en común, como Luiggy Cordovez y Nico Cavallero, ambos de Muscaria. Ellos me llevaron a los conciertos de Mamá Vudú. Me acuerdo que con José Toral, quien también tenía una banda de punk en esa época, y con muchos de los skaters escuchábamos esa música, bandas de punk, hard core… y Mamá Vudú. Entonces íbamos a los conciertos. Desde un inicio me gustó su música, pero fue con el disco Macrosensor que empecé a meterme en el tema de la banda.

Efra: A Mamá Vudú es difícil ubicarlos dentro del rock ecuatoriano, es una banda que no tiene ninguna parecida… por decirte algo, a los Exxon Valdez les puedes “emparentar” con Tanque dentro de la etiqueta que ellos mismos crearon del “punk feliz”; a los Misil con los Muscaria dentro del hardcore y así, pero con los Mamá Vudú no hay chance de hacer eso…

David: Era una banda alternativa, que sonaba diferente a todo lo que se hacía en ese momento en Ecuador…

David Holguín revisando sus archivos de prensa. Fotograma de Estación Polar. Foto cortesía de Surda.TV.

Efra: Y pese a ser alternativos, no querían sonar como Nirvana, algo que muchas bandas actuales todavía siguen intentando. Medio en broma / medio en serio, siempre les digo al Edgar y al Roger que si se hubieran “anirvanado” fijo llegaban a MTV…

David: A ellos les gusta mucho las bandas de Seattle como Nirvana, Pearl Jam, Alice in Chains, etc, pero no se quedaron solo con eso y se pusieron a escuchar bandas alternativas que no salieron nunca en MTV. Cacho que lo que hace distinto a los Mamá Vudú va más allá del sonido, sino en que propusieron cosas diferentes. En los 90’s cuando empezaron, tu tenías bandas de ska, reggae, punk, metal, hardcore, pero no habían bandas alternativas propiamente dichas. Lo bacan de los Mamá Vudú es que sonaban como una banda alternativa pero sin agringarse, se notaba que era música hecha acá, en Ecuador.

Efra: Siempre tuve la idea que los Mamá Vudú no sonaban tan bien en espacios abiertos, sobre todo en la época en la que tocaban sin bajista. Me parecía que entonces se notaba que les faltaba musculatura sonora para tocar en un espacio tan grande donde el sonido se va para todos lados, pero cuando les veías tocar en un bar cerrado, en sitios pequeños, ahí yo no echaba de menos la presencia de un bajista. Tú, que estuviste en decenas de conciertos de los Mamá Vudú, ¿sentiste eso algún rato?

David: Tal vez es una idea que tiene mucha gente y puede que tengan algo de razón. Pero, a mi modo de ver, si tienes una banda que ha tocado 20 años, con diferentes alineaciones, a veces con bajo, otras con violín y muchas más sin ningún instrumento que complemente a la batería en la sección rítmica, es muy jodido que suenen como en los discos. Algo que poca gente cacha, es que los Mamá Vudú nunca tocan las canciones igual, sobre todo el Edgar siempre canta de forma distinta, juega a perderse y a experimentar con las canciones, incluso en las que fueron los grandes hits de la banda como Estación Polar, Vortex o Espuma Negra, siempre variaban la forma de tocar la canción. Si la canción era lenta en el disco, en vivo le hacía más rápida y sonaba casi punk para pogo. Nunca fue una banda de grandes escenarios, sus mejores conciertos fueron en lugares pequeños y sus discos si bien tenían un sonido indie son recontra producidos, con varias capas de guitarras pero sin perder la crudeza de su sonido.

Último día de mezcla de sonido 5.1 con Juan José Luzuriaga / Máchica Estudio. Foto cortesía de Surda.TV.

Efra: En el concierto de despedida que hicieron en el Teatro México el 2013 estuvieron más o menos unas 600 personas. El ambiente fue de panas, subieron al escenario varios músicos de distintas generaciones a cantar con los Vudú, ¿tú sentías en otros conciertos de ellos esa sensación de ser parte de una comunidad?

David: De ley, eso siempre. La gente que le gustaba Mamá Vudú iba a todos sus conciertos, nos conocíamos todos. Íbamos gente “vieja” que les acompañamos desde el principio pero también caía full gente más joven que buscaba escuchar algo diferente. Cuando ibas a un concierto de Mamá Vudú casi todo el mundo se sabía de memoria las letras y las cantaba.

Efra: ¿Que te dijeron los Mamá Vudú cuando les dijiste que querías hacer este documental. ¿Cómo recibieron la noticia y cómo se involucraron en el proceso? Sé que te han apoyado bastante, no solo con entrevistas sino con material de archivo…

David: Creo que los manes se sintieron cómodos, yo sé que me tienen bastante cariño por la amistad que tenemos desde hace años y porque me han dicho que les gusta el trabajo audiovisual que venía haciendo antes. El rato que yo les comenté que quería hacer algo me dieron todo su apoyo, pero cuando vieron el proceso de investigación y lo serio que iba el asunto se engancharon aún más con la idea. Siempre es medio jodido tener a alguien que te esté escribiendo o llamándote a preguntar cosas, puede resultar cansón, pero los manes siempre estuvieron ahí acolitando con toda la buena onda del mundo y me abrieron sus archivos con cosas que nadie ha visto en más de 20 años.

Última alineación de Mamá Vudú. De izquierda a derecha: Álvaro Ruíz (batería), Francisco Charvet (bajo), Edgar Castellanos (guitarra y voz) y Roger Ycaza (guitarra y voz). Foto tomada de la fan page de Facebook de Mamá Vudú.

Efra: Algo que es especial en este documental, es que tienes a uno de los miembros históricos del grupo, a Franz Córdova, en el equipo de producción. ¿Cómo es trabajar con alguien de la banda? Pues aunque Franz estuvo solo en los primeros años en la banda sigue siendo parte de su círculo íntimo y les sigue acolitando en las grabaciones y tocadas.

David: Te cuento un secreto, mi investigación empieza con él, porque estábamos haciendo un trabajo de publicidad que no tiene nada que ver con esto y yo –hecho el loco- le empecé a preguntar cosas. Yo ya tenía la idea en la cabeza y estaba empezando a tomar apuntes para ir cachando por donde abordar el tema…esto fue a finales 2016. Y el Franz empezó a sospechar que yo estaba atrás de algo y me dice “cuéntame qué mismo es lo que quieres a hacer”, entonces le dije “chucha, quiero hacer un documental de Mamá Vudú”. Entonces me dice “hagámosle y después vemos el tema del pago y ese tipo de vainas”. Yo le preguntaba muchas cosas a él, porque cuando eres pana siempre recibes alguna queja, comentarios, historias por diferentes lados, y tenía que lidiar con las versiones de todos los integrantes de la banda y de otros panas que también fueron parte de Mamá Vudú en algún momento, por eso para mí tener a Franz en el equipo era super importante porque me podía contar una versión imparcial, de alguien que es amigo de todos y que no se iba a poner del lado de ninguno en perjuicio del otro. Por suerte los Mamá Vudú nunca tuvieron desavenencias fuertes, siempre han conservado la amistad y hasta hoy son casi como una familia entre ellos.

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Todos los discos de Mamá Vudú y un par de camisetas de la banda. Colección privada de Efra Páez.

Si te quedaste con ganas de leer más sobre Mamá Vudú, puedes leer en mi blog personal este artículo que escribí sobre su trayectoria y discos.

Y, finalmente, el calendario de proyección de Estación Polar dentro de los EDOC de este año:

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