Por Don Vladi:

La primera pregunta: cómo crear industria musical en sí mismo ya parece una interrogante que no tendría respuesta. Mucho menos a partir de un modelo comunitario, pues la sola idea parecería lógica para un aula universitaria de ciencias sociales sin que fuese posible encontrar el mecanismo que lo haga realidad.

Al menos yo confieso que pensaba de forma similar hasta que tuve la oportunidad de conocer a las mentes que trabajan detrás de Escena en Kitu. Inicialmente, como otras personas yo crei que el nombre hacía referencia a un ciclo de conciertos como comúnmente se hace en Quito.

Sin embargo, esta incorrecta forma de pensar cambió al entrevistar a Shadira Ruiz, la mente detrás de Escena en Kitu. En este punto también confieso que no sabía que ella era la persona que estaba detrás del Mercado Internacional de la Industria Musical (MIIM), pero no fue hasta que concluyó mi entrevista que esta noción me fue revelada.

Lo que sí puedo asegurar es que durante la entrevista mi motivación por escribir este arículo fue lo auténtico de la propuesta Escena en Kitu, sin conocer de las importantes credenciales de su creadora.

¿Exactamente qué es Escena en Kitu?

Espero hacerle justicia con la interpretación que voy a dar. Luego de la extensa conversación que mantuve con Shadira Ruiz y la lectura que pude hacer de todo su material puedo decir que se trata de un proceso permanente de formación artística, que tiene el objetivo fortalecer la profesionalización de diferentes actores involucrados en la creación musical.

Dicho esto, es importante explicar que Escena en Kitu es un proceso que opera cada año los 12 meses; que se compone de varias fases que incluye espacios de convocatoria, formación, vinculación, shows en vivo, preproducción, producción y grabación, y en el que además participan reconocidos profesionales de diferentes áreas vinculadas a la vida musical, tales como Fidel Minda o Grecia Albán, por citar un par de nombres para tener una mejor idea.

Un poco de historia

Escena en Kitu (no exactamente bajo ese nombre pero si como iniciativa) nació en 2014 con el trabajo conjunto de las organizaciones El Trueque y  Fundación Pacha y Sana, a fin de crear un proceso de dos años en proyectos sostenibles, entre los cuales figuren espacios de talleres pequeños para músicos, que incluyan, showcases, y actividades de experimentación bajo una filosofía de aprendizaje libre.

“Lo que buscamos es que ese aprendizaje pueda ser compartido entre músicos que vienen de la academia con aquellos que vienen del autoaprendizaje independiente… para juntar dos formas de uso de herramientas, de transferencia de conocimiento entre pares…. y que juntos empiecen a crear una base de músicos que desde el inicio se conozcan, y no exista el sentimiento de aislamiento entre diversos géneros musicales y artistas”. – Shadira Ruiz.

El siguiente paso involucró la unión de más organizaciones, entre las cuales figuran Wayra Estudio, Evil Boy Producciones, RecDeck, Casa de las Culturas Nina Shunku y Escena en Kitu (que anteriormente se llamaba Escena en Quito).

Con la experiencia previa y llegado el momento, el camino se trazó para desarrollar talleres permanentes construidos en un sistema de fases para el desarrollo enfocado en la producción musical.

Durante ese tiempo se logró involucrar a 150 músicos y gestores culturales en la primera fase del proceso, con un total de 10 bandas en el proceso de aprendizaje y cuatro showcases con cinco bandas entre 2015 y 2016, beneficiando a sectores tales como Chillogallo y el sector de la av. 24 de Mayo en Quito, comunidades Kichwa en Puyo y Cofán en la región del Aguarico, y población de Lago Agrio.

Escena en Kitu en la actualidad

Llegado el 2018, la iniciativa se configuró como una plataforma para incubar música emergente en Ecuador, bajo la modalidad de proyecto de base comunitaria, que actualmente opera con artistas de Ibarra, Latacunga, Ambato y Quito.

En palabras de su creadora, la explicación detrás de la noción de base comunitaria es la siguiente: “preserva las identidades juveniles pero también las identidades musicales en las que se busca que sea réplica para que los territorios sean empoderados como públicos emergentes a través del uso de espacios culturales”.

Cada año, Escena en Kitu acoge 30 proyectos musicales. Algo que es importante destacar es que la plataforma no distingue o discrimina ningún tipo de género musical por lo que cada año, la convocatoria es abierta a todo tipo de artistas.

El proceso para los artistas inicia con un formulario que permita identificar si se trata de un proyecto emergente que necesite sumarse a la iniciativa de incubación, y son escogidos bajo los siguientes parámetros:

  • Que el proyecto no tenga menos de 6 meses, ni más de 2 años.
  • Que tengan un mínimo de cuatro canciones de su autoría, bajo recepción de un demo o documentos de las letras de las canciones, o el envío de un audio que demuestren su autoría.
  • Que tengan un máximo de 12 presentaciones en vivo.

Una vez incorporados a Escena en Kitu, el proceso para los artistas dura un año. Mientras que la convocatoria se extiende desde el 1 de enero hasta mediados de febrero, se abren espacios de interacción para que los artistas y los gestores del proyecto puedan conocerse y abrir un espacio de confianza.

Luego viene una fase de formación (llamada Jam-in-Go) en la cual las bandas involucradas cada año interactúan entre sí, en la cual se crean ensambles musicales, adaptación de los artistas en grupo, generación de comunidades musicales y profesionalización de los participantes.

El siguiente paso para los artistas se conoce como Desenrédate, y consiste en shows en locaciones para un máximo de 60 personas, donde todos los músicos involucrados trabajan por tres semanas y se presentan en diferentes localidades.

Una vez superada la fase de performance continúa una de composición musical (llamada Versus), con la celebración de talleres adicionales y finalmente Puesta en Escena, donde se busca profesionalizar a los artistas involucrados con la comercialización de sus proyectos.

También, los músicos participantes pueden apoyarse con las diferentes productoras que colaboran en Escena en Kitu para la grabación de material en calidad profesional y continuar los pasos de su carrera respaldados por la iniciativa.

Finalmente, el proceso anual cierra en la segunda semana de diciembre con la celebración de un festival en espacio libre donde participan los artistas que figuraron en el proceso durante todo el año.

A manera de conclusión

Si bien, lo que traté de hacer en estas líneas es describir un proceso que le brinda salud a los cada vez más frecuentes intentos de fortalecimiento de industria musical en Ecuador, es importante notar que iniciativas como ésta tienen un importante nivel de relevancia desde el desarrollo de propuestas emergentes, lo cual es necesario para la subsistencia de la cultura musical a lo largo del tiempo.

Para explicar el porqué del título de este artículo, esta experiencia definitivamente es prueba fehaciente de la posibilidad de crear industria musical desde diferentes frentes y éste en particular constituye un ejercicio importante que debe ser respaldado. Esto lo digo como periodista y como músico.

Apostar por bandas emergentes no es tarea fácil pues los negocios generalmente giran alrededor de artistas conocidos que garantizan ganancias rápidas y con pocos esfuerzos. Mucho más aún tener que invertir en la formación y preparación de jóvenes para enfrentar el negocio de la música por lo que el llamado para artistas a hacer uso de estas herramientas queda abierto, así como invitar a otros actores del sector a aportar a iniciativas como Escena en Kitu, pues esto permite mejorar las condiciones en las que no solo ésta, sino muchas propuestas de desarrollo musical tengan vida y puedan continuar generando resultados positivos.

 

Share This