Por: Efra Páez

Foto de Portada: Tomada de Into The Void Magazine, Published on July 27, 2018. Photo Credit: O

Banda de culto dentro de la escena de Seattle, The Melvins han sabido mantener una trayectoria pareja, prolífica y solvente. Fueron testigos de cómo muchos de sus famosos compañeros generacionales fueron fagocitados por el éxito, las drogas y la depresión crónica. Con alrededor de una treintena de discos de estudio, la banda liderada por Buzz Osborne y su inseparable baterista, Dale Crover, se mantiene febrilmente activa.

Originarios de Montesano, pueblo vecino a Aberdeen, hogar de sus amigos Nirvana, la primera formación de The Melvins estuvo compuesta por Roger “Buzz” Osborne, Mike Dillard y Matt Lukin, todos ellos púberes de clase media baja “en el mejor de los casos”. Buzz, quien destacaba por un insólito peinado afro (el cual, ya canoso, mantiene todavía) más propio de la escena Motown de Detroit que de los fríos bosques de Cascadia, era compañero de secundaria de Lukin y de trabajo con Dillard.

Se sentían intrusos e inadaptados en el diminuto y conservador ambiente de Montesano, lo que los llevó a buscar una vía de escape en los porros, las gamberradas adolescentes y la actitud desafiante de los Sex Pistols, aunque en sus inicios preferían hacer covers de bandas de rock clásico, algo que todavía mantienen como se puede observar en su reversión del clásico beatlero “I Want To Hold Your Hand», incluida en su último disco, Pinkus Abortion Technician (2018) y en esta relectura de “In the Flesh” de Pink Floyd.

 

Le pusimos al grupo el nombre de un tipo que trabajaba en Thrifway. Melvin era un puto gilipollas. Era un adulto y estaba en una posición de autoridad. Era uno de esos individuos que te grita delante de todo el mundo para hacerse el importante. Un mierdas. Nos pusimos su nombre porque sonaba ridículo. Nos gustaba que fuese una broma privada. – Buzz Osborne, alias King Buzzo.

El escape se transformó en expresión una tarde de 1983, cuando al salir de su trabajo como empacadores de un supermercado de la cadena Thriftway, Buzz y Mike encontraron que uno de los edificios abandonados del sector tenía el patio sin cerradura y conexiones eléctricas a la intemperie. Hicieron un tosco afiche, lo fotocopiaron y entregaron a todos los jóvenes que acudían al Thriftway.

Este concierto clandestino e improvisado tuvo carácter fundacional, pues fue el que decidió a un joven delgaducho llamado Kurt Cobain a crear su propia banda. Cobain se veía a sí mismo como el primer fan de The Melvins, en quienes encontró inspiración y amistad, pese a que nunca lo aceptaron en sus intentos por ingresar como bajista de la banda y a algunos roces que tuvieron más adelante cuando Cobain era ya una mega estrella de rock. Cobain recuerda este concierto en su celebérrimo diario:

Tocaron más rápido de lo que jamás imaginé que pudiera tocarse y con más energía que la que pudieran ofrecer mis discos de Iron Maiden. Aquello era lo que había estado buscando. – Kurt Cobain.

Pero desde un inicio Buzz demostró tener un carácter calculador y un tanto artero. Su estrategia habitual para desembarazarse de miembros de la banda a los que no les veía potencial era usar fingir la disolución de The Melvins. Esto lo aplicó primero con el baterista Dillard al poco tiempo de formada la banda, usando a Lukin como recadero.

 

Buzz se había cansado de que The Melvins sea estereotipada como una banda que tocaba a excesiva velocidad, característica que supuestamente era imprimida por Dillard, y quería empezar a tocar más lento para desconcertar a sus fans. Dillard fue reemplazado por Dale Crover, quien fue presentado a Buzz por Krist Novoselic, futuro bajista de Nirvana.

De hecho, Crover fue el baterista con el que Kurt Cobain empezó su carrera musical. Tocaron juntos en Fecal Matter, dejando unas pocas grabaciones que con el tiempo han pasado a ser incluidas en diversas recopilaciones de rarezas de Nirvana.

 

Inclasificables, The Melvins no se parecían a ninguna de sus bandas contemporáneas. No tenían reparos en mezclar indistintamente elementos y técnicas del heavy metal con punk rock o hardcore. Al igual que casi todas las bandas de la escena de Seattle, repudian el manido término “grunge”. Tampoco ven con buenos ojos la etiqueta “sludgecore” con el que suelen ser etiquetados, ya que lo consideran reduccionista y “sólo es cierto si únicamente escuchas un veinte por ciento de nuestras canciones. Lo cual indica que en realidad no tienes idea clara de lo que hacemos”, según Buzz, quien se autodenomina King Buzzo.

Los Melvis no se parecían a ningún otro grupo. Tenían un sonido absurdo que resultaba demoledor, pero al mismo tiempo no era el típico rollo hardcore de gritarle al mundo cuánto odias a tus padres, la escuela y todo eso. Las letras no tenían ningún sentido literal, pero las gritaban como si de verdad se las creyeran. Eran muy pretenciosos pero sin ninguna pretensión. – Kurt Bloch, guitarrista de Fastbacks.

Para Dale Crover, decisivo en el sonido de The Melvins es la afinación en “drop D”, bajando el tono de la sexta cuerda a un re que utiliza Buzz en su guitarra. Esta afinación fue popularizada por los Black Sabbath en su canción “Into the Void” (1971) y le da un sonido más pesado.

 

The Melvins reconocen como su primer disco oficial a Gluey Porch Treatments (1986), aunque tienen una grabación previa del mismo año, 10 songs. La grabación de GPT se hizo en San Francisco. En Montesano, Crover fue dealer de marihuana y Buzz tenía fama de ser un ebrio belicoso, pero –para sorpresa de ellos mismos- hicieron el disco totalmente sobrios. De hecho, Buzz, está “limpio” desde finales de los 80’s, o al menos eso afirma él.

 

Durante la grabación de este disco Buzz conoció a Lori Black, novia de Mark Deutrom, dueño de la disquera por la que firmaron y de la casa en la que se hospedaban mientras grababan el disco. Eso no fue impedimento para que Buzz decida bajarle la novia a Deutrom, quien se lo tomó “deportivamente” e incluso llegaría a ser el bajista de The Melvins durante cinco años en los 90’s.

Para estar más cerca de Lori, Buzz tampoco vaciló –utilizando el mismo método cobarde que usó previamente contra Dillard- en despedir a Matt Lukin y hacer de su novia la nueva bajista de la banda.

Lukin, tras el golpe, pasaría a integrarse a otra banda de culto de la zona: Mudhoney.

 

Lo curioso es que Lori es hija de la mítica actriz infantil Shirley Temple y de un ex agente de la CIA, Charles Black, quienes toleraron esta relación pero en repetidas ocasiones amenazaron veladamente a Buzz, quien sospecha que “probablemente me tomaron por un anormal aprovechado y pensaron que su hija únicamente salía conmigo para hacerles la puñeta”. Lori permaneció en la banda hasta 1991, abandonó la música y se fue a vivir a Uganda como fotógrafa de la vida silvestre.

Lori era una bajista muy competente. Tenía un estupendo sentido del ritmo y me abroncaba para acelerarme, lo cual me ayudó a convertirme en un baterista más competente. – Dale Crover.

Dale, Buzz y Lori. Imagen tomada desde un artículo amarillista de Dailymail.co.UK, 26 February 2014.

Producto del cambio de actitud que The Melvins percibían en sus colegas y del reparto inequitativo de las ganancias –en favor de los Nirvana, quienes estaban empezando a ser más populares- tras los conciertos que compartían, la relación con los Nirvana se empezaba a deteriora; Buzz les contactó con Dave Grohl, por entonces baterista de Scream para que reemplace al fugaz Chad Channing, quien acababa de dejar a los de Aberdeen.

 

Si bien The Melvins preferían estar lejos del foco mediático, es innegable que se su ego se resintió al ver que sus discípulos les empezaban a ningunear, algo que volvieron a sentir durante su presentación en el Festival de Reading, Inglaterra, (1992) donde los Nirvana iban de cabeza de cartel y se lucieron; mientras The Melvins fueron forzados a tocar en primera hora frente a un público que se dedicó a lanzarles proyectiles. Tras su presentación, los personeros del Festival llegaron a enviarles un mensaje en el que afirmaban que “son el peor grupo que haya tocado jamás en Reading”.

Line-up del Festival de Reading, 1992. Imagen tomada de Getintothis.co.UK. Nirvana y The Melvins se presentaron el mismo día.

 

En los 90’s gestaron sus mejores discos, aquellos que cimentaron su estatus como banda de culto: Stoner Witch, Stag y Houdini, por mencionar solo tres de los diez álbumes que sacaron entonces. Houdini estuvo a punto de ser producido por Kurt Cobain, quien convenció a Danny Goldberg, alto ejecutivo de Atlantic Records, que fiche a The Melvins. Las diferencias entre los métodos de composición / trabajo en estudio y -sobre todo- la adicción a la heroína de Cobain apenas toque en una canción -“Sky Pup”- y haga ruido en otra -“Spread Eagle Beagle”-, dejando el trabajo de producción a medias. Entonces se llamó a otro productor, Garth Richardson, para que termine el disco.

Se pusieron deliberadamente en una situación de mierda. Fueron premeditadamente al encuentro de personas horribles. Todo cuanto les pasó  fue culpa suya… Todo lo que hizo Nirvana que la gente considera bueno llegó empañado por algo horrible…. Aquella noche teníamos programado un concierto y lo dimos igualmente. No estaba dispuesto a interrumpir mi vida por aquellos. Lo mejor que puedo hacer es convertirme en un ejemplo de por qué aquella mierda no funciona.  – Buzz Osborne.

A priori las palabras de Buzz parecieran rezumar envidia, pero el sombrío final de Cobain le terminó por dar la razón. Previamente tuvo varias polémicas con la delirante Courtney Love, quien llegó a acusar a Buzz de haber intentado provocar una sobredosis de heroína “persa” en Kurt durante los preparativos de Houdini. Para burlarse de su amigo famoso, originalmente pensaron llamar a este disco “KURT COBAIN introduce The Melvins”, pero cambiaron de idea tras su suicidio para que no parezca que querían lucrar de su cadáver.

En el 2017, Buzz revivió esos momentos en una entrevista para MOJO, en la que confiesa que siente que él y toda la escena de Seattle colaboraron en crear las circunstancias del suicidio de Cobain al no haberlo ayudado a tiempo.

The Melvins en vivo. Imagen tomada de RockVox.com

Antes del suicidio de Cobain, The Melvins habían alcanzado estabilidad financiera, en teoría tenían libertad creativa garantizada por la discográfica y eran respetados por todos, tanto en la escena del rock pesado como en la del alternativo. Pero una vez agotado el morbo, la atención de prensa y discográficas se trasladó de Seattle a Londres con el cenit del britpop.

The Melvins, pese a que todavía tenían un lucrativo contrato con Atlantic Records, al ver que todos sus valedores dentro de la disquera –Goldberg y Al Smith- habían sido despedidos, exigieron rescindir el contrato y volver a ser independientes, fichando por Amphetamine Reptile, sello con el que publicaron Honky (1997).

En este disco se encuentra la canción que Mark Deutrom considera “el epitafio en la lápida del grunge (sic). Las multinacionales lo extendieron por todo el planeta, lo explotaron y después lo mataron cuando lo consideraron agotado; lo que haría cualquier corporación que se precie de serlo”.

Se trata de Laughing with Lucifer at Satan’s Slideshow, cuya letra incluye algunos de los reproches que los nuevos directivos de Atlantic Records lanzaron a la banda, como aquel que titula este artículo: “A la gente de nuestro departamento de radiodifusión no le gusta vuestro grupo”.

 

Desde este milenio han cambiado de formación en repetidas ocasiones, llegando a tocar con dos baterías y dos bajistas simultáneamente. Tanto Buzz como Dale han sacado discos solistas y colaborado con otros artistas de culto como Jello Biafra, Trevor Dunn y Mike Patton, con quien desarrollaron una super banda: Fantômas. Entre sus nuevos miembros destacados tenemos a Jeff Pinkus y Paul Leary, miembros de The Butthole Surfers, legendaria banda texana que desde el 2014 está en simbiosis –o contubernio- con The Melvins.

Si bien la edad y su ritmo de trabajo intenso empiezan a pasarles factura (acaban de cancelar su gira europea programada para el verano boreal de este año debido a una lesión en la espalda de Crover).

Imagen tomada de La Zona Cero.

Como dato anecdótico, The Melvins aparecieron en un capítulo de la bizarra caricatura Tío Grandpa de Cartoon Network, en el 4to capítulo de la 4ta temporada de dicha serie. En dicho episodio Buzz y Dale intentan ayudar a una niña a ganar un concurso musical en su escuela. La niña asume el rol de bajista de la banda e interpretan Choco Plumbing del disco “Basses Loaded” (2016). No lo consiguen y al final The Melvins revelan su verdadera identidad: son pacíficos alienígenas reptilianos.

 

A The Melvins esta participación les hizo mucha gracia, pues son grandes fanáticos del cómic, como se puede apreciar en varios carteles promocionales de sus conciertos, verdaderas obras de arte macabro donde muchas veces han subvertido a personajes de tiras cómicas clásicas:

Da click AQUÍ si quieres ver más carteles de The Melvins.

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