Mayleen Batista / Redacción Radiola:

 

Una noche tranquila y despejada, iluminada por luces artificiales, hay filas de carros estacionados en las afueras de los edificios de la calle Whymper, señoras que cuidan los autos se trasladan de una vereda a otra para cobrar a las personas que requieren de sus servicios y por otro lado, afuera de La Aldea se encuentra una pequeña fila de personas para entrar al evento Altcoustic 2019, mientras que el staff revisa los pases de ingreso. Desde las afueras del lugar, se aprecia un poco la música y las luces que ambientan el concierto.  

 

Dentro de La Aldea, hay personas sentadas en los sillones del fondo cerca a la ventana y en mesas cercanas al escenario, luces de muchos colores, un pequeño bar y el escenario lleno de artistas que cantan con pasión y muestran el valor de su música, mientras que los espectadores disfrutan de su show. 

 

Es increíble toparse con grandes músicos no tan conocidos en eventos como el Altcoustic. Lo sorprendente es que el espacio, La Aldea, estaba casi completamente llena. Recogí mi pase de “medio invitado” y al ser mi primera cobertura y ver a la gente esperando por los músicos, pensé que sería divertido, y yo también lo disfrutaría al igual que los espectadores. En el escenario se ven luces de colores similares a las de navidad y asientos para que los músicos se acomoden según su presentación. 

 

Yo trato de avanzar por entre la gente que estaba parada conversando entre amigos y me dirigí hacia el bar del lugar donde me apoyé sobre la barra y comencé a observar minuciosamente a las personas. Todas se notaban contentas y en un ambiente casi familiar. 

 

De repente, aparece una banda de aproximadamente 5 integrantes que abre el festival con buenas canciones escritas desde el corazón y experiencias. Fue impresionante la acogida que tuvieron por parte del público. 

A las 20h00 entran en escena Reductor Sónico que desde su llegada, conmocionó al público y con su música hizo bailar a algunos de los asistentes. La banda con sus instrumentos llegó al público con baladas, ritmos intensos creados incluso con bongos y maracas, y la voz del vocalista que penetraba todos los rincones del lugar provocaba que todos los presentes siguieran los coros de los temas. Una de las canciones más reconocidas fue ‘Adriana’, una balada suave y sentimental. 

Escucha ‘Adriana’ aquí: https://www.youtube.com/watch?v=PZo9IV2RjqU

 

Nadie se esperaba un invitado por parte de Reductor Sónico, cuando en un instante presentan a Andrés Vallejo, un chico que está vinculado con la banda desde la creación de la misma. Al ser presentado, Andrés cantó un tema que también conmovió a todos: una canción sobre los desaparecidos, con una fusión de instrumentos como guitarra y maracas, las cuales permitían dejarse llevar por el mensaje de la canción y la suavidad de la melodía.

 

En el backstage se preparaba la siguiente Banda: Un Tal Juan. El lugar comenzaba a tener mayor acogida, la gente poco a poco estaba más emocionada y entre la multitud también se encontraban músicos sentados y apreciando las presentaciones de sus compañeros. Son casi las 21h00, cuando el staff cambia el escenario y sale en escena Un tal Juan, quienes venían también acompañados por una artista que cantaba los coros y bailaba al ritmo de la música de la banda. 

Se aprecian ritmos similares al flamenco, creados con bajo, guitarra, caja y batería. Todo se torna de a poco un ambiente más acogedor todavía, sin embargo, en esta presentación, la gente, todos buscaron asiento para poder escuchar a la asombrosa banda. 

 

Entonces, el tiempo ya ha transcurrido bastante rápido y entra una banda sin igual: dos guitarristas, un bajista, un baterista y una cantante de pelo rojo que llamaba la atención, pero no solo por su pelo, sino por su voz. A las 22h00 solo se escucha la melodía musical de Van Steel y entonces la vocalista empieza a cantar, pero igual, mucho más allá de su voz impresionaba la letra en inglés de cada una de sus canciones que tenían estilos similares a las típicas bandas anglosajonas.  

Se siente como poco a poco el ambiente se pone más enérgico, llegan más asistentes al evento, los artistas forman parte del staff y mientras que Van Steel sigue en el escenario, muchos de los artistas los apoyaban sentados y otros recibían a más gente. Van Steel al parecer fue solo el impulso para después dar paso a la banda juvenil Draco and The Zodiac.

 

Van Steel se despide del público y presentan su último tema musical, el público los aplaude y los integrantes se dirigen con sus amigos a seguir viendo el resto del show con la última banda del concierto.

 

Sorpresivamente, de un momento a otro llegó más público y todos quieren estar de frente al escenario. Se siente bastante emoción, un ambiente más cálido todavía, a pesar de que el lugar contaba con ventanas el calor se concentra en una sola masa y a las 23h00 un grupo de chicos aparecen en el escenario. El vocalista saluda y agradece a los presentes, todo el público revienta de alegría y la banda empieza a tocar. De nuevo, ¡música en inglés creada por chicos quiteños! y con un ritmo bastante pegajoso. Es asombroso.

 

Chicos del público sacan sus celulares y tratan de captar a la banda en todo su esplendor, con música potente y letra inspiradora como pegajosa. Cuando hay una pequeña pausa musical, el público grita el nombre del vocalista, con mucha fuerza y la banda vuelve a tocar como nunca. ‘Get It On’ prende a todo el público, entre el ritmo, la letra y aplausos e incluso baile.

Ya no hay distinción entre la gente que estaba sentada en los sillones, los que estaban en las mesas y los que estaban parados. Todo el público estaba de pie aplaudiendo al ritmo de la canción. La multitud salta, hay bastante alegría en el lugar, cuando de nuevo se anuncia el fin de la presentación. Sin embargo, la banda regresa con una última canción y se mantiene el espíritu de emoción y excitación por parte del público hasta que finalmente el concierto llega a su fin a media noche. 

 

Este festival, mi primera cobertura, considero que fue una única experiencia y una muestra del talento que se tiene en nuestro país. Un evento que estaba abierto a todo tipo de público, y que sobre todo da apertura a nuevos músicos para salir adelante es una excelente iniciativa para apreciar realmente lo que hay en Ecuador. A pesar de que cada banda era distinta, la participación de la gente mientras coreaban las canciones o se emocionaban es un gran indicio de lo que causó el Altcoustic Fest 2019.

 

Por ahora, solo queda esperar a otro evento de gran acogida como fue este, y que incluso llegue a muchas más personas porque es ahí por donde se empieza a apoyar al talento de los demás y sobre todo a vivir nuevas experiencias.  

 

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